Cuando la película "Batman" llegó a los cines en 1989, los espectadores descubrieron una ciudad de Gotham que parecía no pertenecer del todo a ningún lugar conocido. Era una ciudad enorme, oscura y opresiva, llena de rascacielos imposibles, estructuras industriales, edificios góticos y calles que parecían hundirse bajo el peso de la propia arquitectura. No era exactamente Nueva York, ni Chicago, ni ninguna otra ciudad real. Era Gotham City.
Conseguir aquel aspecto fue uno de los grandes logros de la película de Tim Burton y, sobre todo, del diseñador de producción Anton Furst. En lugar de buscar una ciudad existente que pudiera servir como escenario, Furst y su equipo decidieron construir buena parte de Gotham desde cero en los estudios Pinewood, en Inglaterra. El resultado fue uno de los mayores decorados construidos hasta entonces para una película.Burton quería una Gotham diferente de la que solía encontrarse en los cómics. Tenía que ser reconocible como una gran ciudad estadounidense, pero también debía transmitir una sensación casi fantástica. Para ello, Furst imaginó qué aspecto tendría Nueva York si durante décadas nadie hubiera impuesto normas urbanísticas y la ciudad hubiera quedado en manos del crimen y la especulación. Los edificios podían crecer unos sobre otros, las estructuras antiguas podían quedar atrapadas entre gigantescos rascacielos y prácticamente cualquier estilo arquitectónico podía convivir con otro.
Debido a ello, Gotham combina elementos del art déco, neogótico, brutalismo, arquitectura industrial, constructivismo ruso e incluso formas inspiradas en edificios de aspecto futurista. Furst también estudió referencias muy distintas, desde las visiones futuristas de Hugh Ferriss y Antonio Sant'Elia hasta la arquitectura de inspiración industrial de Shin Takamatsu. Además, películas como "Brazil"(1985), de Terry Gilliam, fue otra de las grandes referencias para Burton y Furst. La idea no era conseguir una ciudad bonita, sino todo lo contrario. Buscaban que Gotham City fuese desagradable, intimidatoria y casi enfermiza.
Para hacer realidad aquella visión se recurrió al enorme backlot de Pinewood Studios. La producción utilizó 18 estudios de sonido y construyó ocho manzanas de Gotham en el exterior; un conjunto que en total ocupaba aproximadamente 51 acres del backlot. El diseñador lo describió como uno de los mayores decorados construidos desde "Cleopatra" (1963) y, según sus palabras, el mayor decorado exterior de la historia de Pinewood hasta aquel momento.
La sensación de inmensidad se conseguía además mediante una inteligente combinación de trucos cinematográficos. Las estructuras construidas en el backlot llegaban aproximadamente hasta los 18 metros de altura. Posteriormente, a través del uso de miniaturas, efectos ópticos y pinturas mate, algunos edificios parecían tener una altura de cientos de metros en pantalla. Uno de los grandes secretos de la ciudad de Gotham era que el espectador casi nunca podía ver dónde terminaba realmente el decorado.
El efecto era especialmente poderoso porque Furst diseñó la ciudad pensando en la verticalidad. Los edificios se inclinaban sobre las calles, grandes estructuras metálicas cruzaban el espacio entre ellos y las partes superiores quedaban prácticamente ocultas por la oscuridad, el humo y la iluminación nocturna. En lugar de intentar demostrar que Gotham era enorme enseñándola desde lejos, la película hacía que el espectador se sintiera pequeño dentro de ella.
La originalidad de Gotham estaba también en la manera de mezclar estilos que normalmente jamás aparecerían juntos. Furst llegó a transformar elementos de arquitectura carcelaria en enormes rascacielos. También utilizó formas inspiradas en las construcciones de Louis Sullivan, estructuras escalonadas semejantes a zigurats, edificios de apariencia brutalista y formas tomadas del constructivismo ruso.
El resultado podía parecer absurdo sobre el papel, pero funcionaba extraordinariamente bien en pantalla. Gotham daba la impresión de ser una ciudad que llevaba cientos de años creciendo sin ningún plan, como si cada generación hubiera añadido algo nuevo sobre lo anterior y nadie se había preocupado de que encajara con lo existente. Esa mezcla fue precisamente la que terminó creando el estilo propio de la ciudad.
Uno de los puntos centrales del enorme decorado era Gotham Square, donde se encontraba el Ayuntamiento. Era un espacio suficientemente grande para permitir algunas de las escenas más importantes de la película y también para que el Batmóvil pudiera desplazarse por las calles.
El gigantesco tamaño del decorado permitió rodar muchas secuencias directamente en un entorno físico. El Batmóvil, por ejemplo, podía recorrer realmente las calles construidas en Pinewood en lugar de depender de un pequeño decorado que después tuviera que ampliarse mediante efectos ópticos.
Meddings, conocido por su trabajo en las películas de James Bond y por su extraordinaria experiencia con miniaturas, supervisó la construcción y filmación de numerosos modelos. Para algunas de las escenas que requerían mostrar la ciudad desde el aire se construyeron hasta 14 edificios en miniatura de entre seis y nueve metros de altura. Estos modelos fueron utilizados especialmente para la secuencia del desfile y para las tomas en las que el Bat-Wing sobrevuela Gotham.
Era una técnica muy diferente de la que posteriormente se convertiría en habitual con los efectos digitales. En un alarde de las posibilidades que ofrecían los efectos especiales artesanales, los edificios se construían físicamente, se iluminaban y se filmaban con cámaras especialmente preparadas para que parecieran mucho mayores de lo que eran.
Uno de los ejemplos más curiosos aparece al principio de la película, en la primera vista general de Gotham. Para crear aquella imagen de una ciudad gigantesca vista desde el aire se utilizó un fondo pintado de unos 18 metros de longitud, realizado originalmente por el artista Brian Bishop, combinado con miniaturas colocadas en primer plano. En la escena podía verse un puente de aproximadamente seis metros de longitud construido a escala 1:32, mientras que las luces en movimiento simulaban el tráfico.
El río tampoco era un río real. El equipo utilizó plástico negro brillante y lo desplazaba para producir la ilusión de agua en movimiento. El humo añadido al conjunto ayudaba a crear profundidad y hacía mucho más difícil distinguir las diferentes escalas utilizadas en la toma.
El trabajo de Meddings no se limitó a las panorámicas de Gotham. Las miniaturas también se utilizaron en secuencias mucho más difíciles de reconocer. Por ejemplo, cuando Batman y Vicki Vale escapan por una calle y utilizan un cable para elevarse hasta una estructura situada sobre ellos, parte de la secuencia se rodó con los actores, pero la continuación del movimiento se realizó mediante una miniatura del nivel superior de la calle. Incluso Batman y Vicki fueron representados mediante pequeñas figuras de unos ocho centímetros de altura que se desplazaban mediante cables.
El mismo principio se aplicó a vehículos y otros elementos. El Bat-Wing, por ejemplo, contó con varios modelos de diferentes tamaños para poder realizar planos que habrían sido imposibles con una única réplica. Algunas versiones eran lo suficientemente grandes como para incorporar mecanismos y elementos móviles, mientras que otras eran diminutas y estaban destinadas a determinadas tomas de acción.
Si bien el gigantesco backlot utilizado fue fundamental, la Gotham de Batman no procedía exclusivamente de un único decorado, y varias localizaciones reales de Inglaterra se transformaron para formar parte de la ciudad. Un ejemplo especialmente llamativo fue Acton Lane Power Station, una antigua central eléctrica londinense que se utilizó para representar el complejo de Axis Chemicals. El enorme edificio industrial encajaba perfectamente con la estética de la película y aportaba una textura imposible de conseguir con un decorado convencional.
Esta combinación de localizaciones reales, decorados gigantescos, miniaturas y efectos ópticos fue fundamental para que Gotham pareciera mucho más extensa de lo que realmente era.
Los decorados podían resultar impresionantes durante el día, pero era por la noche cuando adquirían su verdadera personalidad. La lluvia, el humo, el vapor que salía de las alcantarillas, los enormes contrastes de luz y las sombras profundas ocultaban las limitaciones del decorado y, al mismo tiempo, aumentaban su aspecto amenazador. La propia arquitectura parecía diseñada para impedir que llegara la luz. Los edificios sobresalían sobre las calles y las estructuras metálicas formaban una especie de techo artificial sobre la ciudad.
Se trataba de una decisión estética, pero también práctica. Cuanto menos se veía el cielo, menos evidente resultaba que aquellos gigantescos edificios terminaban a unos metros de altura.
El trabajo de Furst y su equipo recibió el reconocimiento de la Academia, que concedió a Batman el Óscar a la mejor dirección artística. Sin duda, un premio más que merecido. Aquí puedes ver varias fotografías, tomadas durante el rodaje de la película Batman de 1989, que nos muestran cómo se construyeron los impresionantes decorados, maquetas y miniaturas para dar vida a Gotham City:

































































